26/9/16





Apunta-t'hi! 


18ª TROBADA, PRIMARIS DEL 1951



      SALÀS de PALLARS







Ja ha passat un any de la última trobada d'Agramunt. Aquest any el lloc escollit és el poble de Salàs de Pallars, el dia 17 de Setembre, a l`Hotel Bertran.

Deixeu-me dir que aquest poble, anys enrere, va ser molt important, perquè allí es feia, cada any, la fira d'animals més gran de Catalunya.

L'assistència va ser de 33 companys, i tots contents per poder tornar-nos a trobar una vegada més. Això si, una mica més atrofiats pels anys que anem sumant i per aquest motiu alguns no pogueren venir, com també alguns mossèns amb els compromisos del seu ministeri.

Quinze de nosaltres vàrem quedar un dia abans i així poder veure alguns paisatges i racons amagats dels Pirineus. Cotxe en marxa i carretera amunt fins al punt de trobada a la Pobla de Segur.    

Agafàrem la carretera de Pont de Suert i per Senterada entrarem a la Vall Fosca fins a la Pobleta de Bellveí, on després de donar un vol pel poble anàrem a dinar a Cal Arturo, del que teníem bones referències.

 Desprès d'un mol bon dinar tocava tornar, i ho férem per diferent camí, entranyables racons i bonics pobles, Montcortès i llac, Bretuy, Peramea i Gerri de la Sal.

Aposentats a l'hotel i després de sopar férem una caminada pel poble, desconegut per tots nosaltres.
Es veu la influència que va tenir anys enrere. Molts edificis amb patis interior on es feien les fires d`animals.


Dissabte dia 17 fins a l’ hora convinguda anaven arribant el resto de companys, entre ells mossèn Esplandiu, que va estar 7 anys de capellà a aquest poble.
 
A les 11 hores començàrem la visita a les botigues museu: la Farmàcia, l’ Estanc, la Barberia, la Merceria i Queviures, anunciat amb un rètol (Ultramarinos i Coloniales) i finalment el Bar. Tot això és un referent de com es vivia al poble fins als anys 70.

Després d'una visita a l'església, on l’Esplandiu, acompanyat pel mossèn del poble Paco LLoret, ens explicà una mica sobre els seus any de capellà aquí, tocava anar a dinar.

Dinar de germanor que la mestressa de l'hotel ens preparà i que mols no ens podíem acabar.
Amb el sorteig de la figura que cada any fa la Pepita, dona del Malgrat, es posava punt final a la trobada, amb el compromís i desig que tots ens puguem tornar a trobar el proper any.


 Joan 
 




20/9/16

VATICÀ I CELIBAT - AMORS PROHIBITS


El passat dissabte dia 17, el Periódico va publicar un extens reportatge de C.ESCALES i R.DOMÈNECH, sobre el celibat i el Vaticà, amb testimonis d'ex-religiosos i ex-capellans, entre aquests, el nostre company en Constantí  Sotelo, que es vegueren obligats a penjar els hàbits "per amor".


"Mi único pecado ha sido enamorarme, le dije al obispo"
·  

Antonieta y Constantí se conocieron en el
 instituto de Balaguer donde él, cura, enseñaba



El verano de 1977, Constantí Sotelo (Pereira, Orense, 1939) emprendió el que probablemente sea uno de los viajes más duros que habrá hecho en su vida. En un Seat 600, viajó de Balaguer hasta La Seu d’Urgell, donde tenía cita con el señor obispo. Le iba a contar que se había enamorado. Él era sacerdote, totalmente vocacional. «Lloré de felicidad el día que me ordené, ahora hace 50 años», recuerda. Pero las lágrimas de emoción también surgían imaginando lo que más deseaba en aquel momento: poder vivir su amor con Antonieta Prats (Reus, 1952).
Ella había llegado al instituto de Balaguer como profesora interina de castellano, en sustitución temporal de otro docente. Él daba clases en el mismo centro. Palabras, vivencias, ideas, aficiones, una manera de ser y sentimientos, y también la fe religiosa que compartían les fue haciendo cada vez más cómplices de una relación que poco a poco fue demandando más espacio en común. «Sí, era el cura, pero también era compañero de trabajo», justifica Antonieta Prats.
«Cuando nos dimos cuenta del conflicto que suponía compaginar mi condición de sacerdote y nuestra relación como pareja, ya estábamos enamorados», dicen quienes hoy son padres de dos chicos y abuelos de tres nietos. «Nos escribíamos cartas y nos las entregábamos en mano», explica ella. «Quedábamos en algún bar y siempre llevábamos apuntes y libros para desplegar en la mesa, para simular que quedábamos para trabajar», rememora él.
RECIBO DE LA LUZ Y HUEVO FRITO
Un día, Antonieta le dijo a él: «Yo no me veo viviendo una historia contigo en la clandestinidad. Tenemos que compartir el recibo de la luz y el huevo frito». Se lo dijo en unos campamentos en Taizé, que la pareja hizo, acompañada de alumnos y otros profesores del instituto. «Fue la primera vez que dormimos juntos», recuerda Sotelo. «En un saco de dormir cada uno, claro, y en una sala donde dormía más gente», puntualiza.
"En aquel viaje, cada uno conducía un coche y, cuando nos adelantábamos, nos hacíamos señales, con las luces de posición y de freno», recuerdan. Una cincuentena de cartas clandestinas durante casi un año, algunas de las cuales todavía conservan, fueron recogiendo la esencia de aquel amor que, finalmente Constantí Sotelo sintió la necesidad ética de dar a conocer al obispo. «Le dije: no tengo una crisis vocacional, enamorarme es el único pecado que he cometido. He sido siempre fiel a mi celibato como sacerdote, y no creo que mi vocación y mi amor a una mujer sean una contradicción». Así fue como Sotelo introdujo su petición de poder vivir su amor en pareja sin tener que colgar el hábito.
«Sabía que me diría que no», prosigue. «Primero, porque el Derecho Canónico no lo permite, pero también porque, como copríncipe de Andorra, el obispo de La Seu no se podía salir de la raya».
Ahí acabaron sus días como cura. Marchó con Antonieta a Barcelona, donde dio clases de religión y música en un par de institutos. La pareja encarriló su nueva vida, siempre conectada a la iglesia. «Siempre agradeceré todo el bien que me hizo el obispado de La Seu enviándome al instituto de Balaguer», concluye.

Amores prohibidos por el Vaticano

El relevo del obispo de Mallorca por una supuesta relación sentimental 
 reabre el debate del celibatoEl Sínodo de la Amazonia estudiará ordenar 
sacerdotes a hombres casados de probada fe y no jóvenes.

·       
"La cuestión de los curas casados está en mi agenda", pero también: "El celibato sacerdotal permanecerá tal como está". Las dos frases del papa Francisco, pronunciadas con un año de distancia entre la una y la otra, resumen la peliaguda situación en la que se encuentra eldebate sobre el celibato dentro de la Iglesia católica. A más de tres años de su elección, Francisco transmite la impresión de querer 'hacer algo' en este ámbito, pero lo cierto es que lo único que ha hecho en esta materia, o al menos lo último, ha sido apartar del cargo al obispo de Mallorca, Javier Salinas, por una supuesta relación sentimental con su secretaria.
Tal vez la primera novedad, que decepcionará a los católicos progresistas, llegue de la lejana Amazonia. El año pasado se rumoreó que el Papa había pedido por carta al cardenal Claudio Hummes, de 82 años, gran amigo de Bergoglio, una reflexión sobre la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres de probada fe, casados, no jóvenes y con una vida ejemplar. Sería solo en la periférica Amazonia, una región más grande que muchos países, donde un solo párroco puede tener que administrar 60 comunidades.
El Vaticano ha desmentido el rumor. "No hay ninguna carta", respondió un portavoz. Pero el tema ha vuelto estos días a la actualidad al ser introducido en el próximo Sínodo de la Amazonia, que está propiciando precisamente el cardenal Hummes.
MUCHAS EXCEPCIONES
En la Iglesia de Roma ya existen unos 100.000 curas casados (sobre un total de 420.000) y con familia, que ejercen sus funciones. Están los ortodoxos de rito latino (fieles a la Santa Sede desde que se produjo el cisma del siglo XI), que antes de ser ordenados curas pueden elegir si casarse o no, aunque de hacerlo no podrán ser nunca obispos. Están también los varios centenares de sacerdotes de la Iglesia anglicana, separada de Roma, que pidieron regresar cuando aquella confesión de Inglaterra abrió sus puertas a los curas gais y al sacerdocio y obispado de las mujeres: el papa Benedicto XVI les aceptó con sus esposas e hijos, creando para ellos una diócesis sin territorio. Y en los países excomunistas del Este de Europa todos los curas fueron castigados por los regímenes, obligados a ser obreros y abandonados a su suerte ya que el Vaticano no pudo seguir en contacto con ellos. La mayoría se casaron, pero al caer el Muro de Berlín, fueron localizados por la Iglesia y reincorporados, porque en aquellos países ya no había curas.
CURAS CON ESPOSA
·         DISPENSA DEL CELIBATO Un sacerdote puede pedir la dispensa del celibato, que generalmente termina con la concesión, aunque no suprime el hecho de que el interesado permanezca siendo cura, ya que su ordenación es de por vida, pero no puede actuar como tal. Aun así, algunos ejercen más o menos clandestinamente..
·         SUSPENSIÓN 'A DIVINIS' Si un cura abandona la sotana sin dar cuentas al Vaticano, suele ser suspendido 'a divinis', o sea que ya no puede actuar más como sacerdote. Hasta Pablo VI (1963-1978), las dispensas del celibato constituían una excepción, pero sucesivamente la práctica se suavizó. Los dispensados actuales serían unos 60.000.
·         UNA LEY 'MODERNA' El celibato no es un dogma (algo intocable) sino una ley. Los evangelios no hablan de ello (san Pedro tenía una suegra). Las primeras restricciones empiezan en el siglo IV, se refuerzan en el siglo XI y en el XVI se establece la ley actual. Durante más de 12 siglos era frecuente que los curas convivieran o frecuentasen a prostitutas.
·         EL CASO DEL PAPA BORJA El caso más conocido de la historia sexual de los eclesiásticos es el del Papa Borja, Alejandro VI, con tres hijos habidos de una cortesana antes de ser elegido y uno cuando ya era Papa, que fue conocido con el eufemismo de Infante Romano. Lo ha documentado el historiador catalán Miquel Batllori.
Se trata de casos justificados por las vicisitudes de la historia, al lado de los cuales existen las situaciones de los díscolos, curas y obispos que un día se enamoraron, empezaron a convivir con una mujer, tuvieron hijos. Algunos abandonaron la Iglesia, pero otros reivindican su derecho a seguir ejerciendo como sacerdotes. Hay también numerosos curas, principalmente en África, con familias a cargo de los presupuestos de las diócesis.
65.000 CASOS
Existen varias plataformas que reúnen a los sacerdotes casados o les apoyan, como Diálogo, la Asociación de Sacerdotes Obreros Casados y Somos Iglesia. "No queremos justificaciones bíblicas ni cambiar el derecho canónico [eclesiástico], sino solo poder volver a ejercer el ministerio", explica el expárroco casado y punto de referencia Giuseppe Serrone. Afirma que "no existen estadísticas oficiales públicas" sobre los curas casados, aunque cifra en unos 65.000 los casos que se habrían producido en 40 años.
Desde su propia experiencia, informa Carme Escales, el exjesuita Santiago Díaz de Quijano también aboga por la revisión del celibato. Antes de dejar la compañía de Jesús,"iba de psiquiatra en psiquiatra, estaba deshecho", confiesa. "Mi corazón y mi cuerpo no entendían la castidad", dice. "En la vida, hay sufrimiento que genera vida, que forma a la persona y la hace más serena, pero hay otro que no genera nada de eso, y en este último me sentía yo", recuerda. De modo que a los 28 años dejó de ser jesuita y a los 31 conoció a la que sería su esposa y madre de sus tres hijos.

REGLA DE VIDA, NO DOGMA
Respondiendo a las preguntas que le hicieron cinco curas casados en el 2015, invitados a su casa del Vaticano, Jorge Bergoglio dijo que "se trata de una cuestión a la que la Iglesia da importancia, que está en la agenda de la Congregación [ministerio] del Clero, aunque no es fácil de resolver". El celibato de los sacerdotes "no es un dogma de fe sino una regla de vida", por lo que "la puerta está siempre abierta" a un cambio, "si bien en este momento hay otros temas sobre la mesa", respondió a los periodistas regresando de Tierra Santa. La pregunta partía de una carta que 26 mujeres, esposas de curas, habían escrito al Papa "para romper el muro de silencio y de indiferencia con el que chocamos cada día".
MENSAJES CONTRADICTORIOS
Juan Pablo II se negó a separar el celibato del sacerdocio y también Benedicto XVI. En febrero de este año, Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, dijo en un simposio que "la reforma del celibato no está bajo examen del Papa, no que yo sepa por lo menos". Finalmente, el Papa, hablando a los obispos italianos, dijo este año que "el celibato sacerdotal permanece como es", lo que pareció contradecir que estaba en su agenda. A menos que desde la Amazonia llegue un primer paso.

"Dejé de ser fraile porque quería enamorarme"


Eduard y Maria Jesús, antes que pareja, padres, abuelos y heladeros fueron capuchino, él, y religiosa secular, ella
·    


Entre estantes de libros y poemas de Pedro Salinas y Joan Salvat-Papasseit, los versos fueron hilvanando la atracción entre Eduard Eroles (El Poal, 1946) y Maria Jesús Martí (Ciutadella, 1938).
Él había sido fraile capuchino y ella, monja secular. Ella trabajaba en El Hogar del Libro, en la barcelonesa calle de Bergara, también cantaba y formaba parte de grupos de folk. La pareja se había conocido, unos años atrás, en un curso de música en Lleida. Y fue el reencuentro fortuito en la librería el que fijó el inicio de una fecunda amistad.
"La complementariedad y la sintonía nos unía", expresa Eduard Eroles. "Compartíamos poemas, y era como tirarnos florecitas. La transparencia de sus ojos azules, su sencillez y sinceridad, pero también sus inquietudes y generosidad me enamoraron", evoca Eroles, que antes de dejar los hábitos ya ansiaba encontrar el amor."Yo no dejé de ser capuchino porque me hubiera enamorado, sino porque quería enamorarme".
Siendo estudiante de Teología, Eroles participó en la Caputxinada y en la manifestación de curas de la Via Laietana, en 1966. El reconocimiento de los derechos de la mujer ha implicado socialmente a este exfraile que, con 12 años, entró en el seminario menor de los capuchinos de Igualada. "Uno de ellos había venido a la escuela a hacernos juegos de magia y nos habló de las misiones", recuerda. "Yo no sentía una especial revelación, pero me sedujo la idea de salir del pueblo", afirma.
COMO ANTES DEL SIGLO XIX
"En 1970, dejé la orden. No me sentía lleno interiormente, ni acompañado", confiesa. "Además, el Concilio Vaticano II había anunciado muchos cambios en la Iglesia que no llegaron", prosigue. "El respeto a la figura de la mujer y la vida en común de hombres y mujeres en la Iglesia ni se tocaba", dice. "La mujer obtuvo su derecho a votar y a elegir cuándo ser madre, pero la iglesia seguía como antes del siglo XIX, en otra órbita", prosigue. "Y mientras en la iglesia oriental católica ortodoxa curas y monjas se casan, nuestra obediencia latina aún hace del celibato un tema tabú", compara. "El Concilio acabó en 1965, y en los años 70, hubo grandes crisis y desafecciones religiosas, casi el 80% de menores de 35 años dejaron el convento al no hallar en la Iglesia apoyo interior y afectivo", declara Eduard Eroles.
Maria Jesús Martí también había dejado su vida religiosa, aunque por otros motivos. Estuvo muchos años en un instituto secular católico, cuyos miembros profesan los tres consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. "Me encargaba de la enseñanza musical, hasta que murió mi hermana y tuve que ocuparme de mis seis sobrinos huérfanos", explica Martí, que tenía 33 años cuando conoció a Eduard, con quien tiene hoy dos hijos y cuatro nietos.
HELADEROS
"Nuestra religión la tradujimos en ayudar y estar con la gente", precisa Martí. "No deshicimos nuestra vida, seguimos teniendo amigos frailes y monjas, pero ampliamos amistades y familia. Vivimos como cualquier creyente", dice.
Sobre la reciente destitución del obispo de Mallorca Javier Salinas por su relación con una mujer, Maria Jesús Martí apunta: "En Menorca tenemos un dicho: 'Som de terra i terrajam'. Flaquezas y tentaciones tenemos todos, somos así. Por nada del mundo juzgaría si alguien hace bien o mal, pero la mentira me duele en el alma".
La pareja aprendió el oficio de heladero y en 1982, abrió Sa gelateria de Menorca, que hoy sirve delicias artesanales en tres heladerías propias y en cinco franquiciadas. "Compartimos nuestra felicidad con los otros, con la dulzura de un helado", concluye Eroles.

"Quería ser madre y opté por la reproducción asistida"
Laura Steegmann fue monja franciscana hasta que su deseo de tener hijos pudo más



· 
A los 21 años, su experiencia en una misión con monjas franciscanas, en Argentina, hizo que Laura Steegmann (Barcelona, 1974) se sintiera atraída por la vida religiosa. Así, la joven, que había estudiado enfermería en Barcelona, se formó en teología en Madrid y Salamanca y partió de misiones.
Tras un año en Benin (África), regresó a Madrid, donde trabajó con niños con discapacidad en una comunidad franciscana y en un centro asistencial de los religiosos camilos para ancianos. Esto llenó su vida durante más de diez años. "Me sentía feliz y segura", recuerda.
Pero, meses antes de cumplir los 34 años, empezó a sentir muchas ganas de ser madre. "Siempre pienso que la vida cambia porque cada cual elige caminos a seguir", verbaliza Steegmann. "Y donde eres feliz es donde debes estar. La felicidad cambia de lugar, y eso me ha enseñado a tener la mente abierta, hay que estar preparada para los cambios".
No tomó de un día para otro la decisión de dejar los hábitos para ser madre, puntualiza Steegmann. "Pasé un año reflexionando sobre ello, y compartiendo mi inquietud con la comunidad de religiosas".
Cuando al fin se decidió, Steegmann estaba lista para seguir la estela de la felicidad. "Mi vida como religiosa fue muy rica, aprendí mucho, pero empecé a desear que mi felicidad tocara más con los pies en el suelo, que fuera más humana y vinculante, con lazos afectivos más fuertes. Y eso fue lo que sentí que me ofrecía la maternidad", relata.
LA FIGURA DE UN HOMBRE
Antes de hacerse monja a los 21 años, Laura Steegmann se había sentido atraída por algún chico, pero no había llegado a formalizar ninguna relación. Y a los 35, recién secularizada por su deseo de ser madre, no consideraba la figura de un hombre necesaria para culminar su felicidad. Sobre todo, no veía fácil hallar a uno que encajase en su proyecto de vida. "Era consciente de que, a aquella edad, la reserva ovárica disminuía, lo tenía que hacer ya, porque se me pasaba el arroz, y opté por la reproducción asistida para ser madre más rápidamente", explica. "Más allá de que haya un padre o una madre, la familia está allí donde se vive el amor con intensidad. Donde hay amor, hay una familia. Sé que la vida puede cambiar, y estoy abierta a ello, pero no busco una pareja. El placer es bueno y es vida, pero no se vive solo a través del sexo, ese es solo un medio. La afectividad es otro, y yo ahora me siento feliz y plena afectivamente", confiesa.
LLEGARON NICO Y NIL
Con una primera fecundación, llegó Nico, que hoy tiene cinco años. Y, cuatro años después, le fueron transferidos embriones congelados del primer tratamiento, y llegó Nil, que ha cumplido 18 meses. "Afortunadamente, en la residencia en la que sigo trabajando –es directora de enfermería en cuidados paliativos– los hermanos camilos tienen una mente muy abierta y respetaron mi nueva situación, valoran a la persona más allá de sus opciones de vida", celebra. "Con nosotros, hay muchos excamilos trabajando, y algunos dejaron la comunidad para vivir en pareja, y mantienen muy buena relación con la orden".

12/9/16

VENTS DE CANVI - ELS ÚLTIMS DEL SEMINARI DE LA SEU


Sopes de sapos

internat


Són les nou del matí i ja he completat les tres rutines indefugibles que et donen dret a esmorzar: meditació, missa i estudi. Assegut a taula en silenci com la resta d’interns intento resoldre el dilema de cada dia. La gana apreta, però davant meu espera un plat de sopes de pa plenes de grumolls amb textura de moc. Sapos.
La culpa de que jo estigui aquí és del capellà del poble.
– Madalena, hauríom de portar lo teu fill gran al seminari. Lo mestre de capella de la catedral necessite veus blanques i lo nen cante com los àngels. I è un bon estudiant.
L’ingrés a l’internat va ser solemne. Mossèn Roc m’exhibia amb orgull. L’home es posava la medalla del meu reclutament per a la causa. Onze anys acabats de fer. Amb el darrer petó de la mare em va tocar girar full a la infantesa i començar una condemna de set anys de privació de llibertat. La meva maleta i jo compartíem, des d’aquell instant, el mateix objectiu: trobar el moment de fugir plegats d’aquella presó.
Aviat vaig entendre que el problema més greu que tenia no era pas haver-me d’empassar aquelles sopes fastigoses.
– Nano, busca’t un pot de cola-cao per fer desaparèixer la sopa, procura no anar mai sol a veure el pare espiritual, i deixa de plorar, collons, que això és de mariques! – consells de veterà.
Quedava clar. Les sopes es podien llençar per la finestra. En canvi, aquella soledat feixuga que m’ofegava em perseguia nit i dia. A la capella, al menjador, a la sala d’estudi  i, sobretot, a l’hora d’anar a dormir.
Treball, oració, disciplina, fred i caminates interminables. Mens sana in corpore sano. Controlar els fogots i rebaixar la líbido de la tropa.
I, de propina, acompanyar la litúrgia a la catedral. La Setmana Santa era com la final de la Champions i a mi sempre em tocava ser titular. Les vacances enlaire. Sis mesos sense pujar a casa. Fot-te. La nostàlgia es feia insuportable.
Fins que un bon dia vaig decidir entaforar emocions, enyorança, pors i autocompassió dins del pot de cola-cao, tapar-lo ben fort i llençar-lo per la finestra. Per sempre.
I, francament, les coses van començar a millorar de seguida.
Em vaig convertir en un cínic. Deia mentides al confessor, anava a combregar en pecat mortal, copiava els exàmens, robava menjar al celler, llegia novel·les de l’oeste a l’hora de meditació, freqüentava la lliga dels onanistes compulsius, traficava amb cigarrets, protegia els nouvinguts i obligava els més petits a menjar-se fins a l’última cullerada de sopes. I deixa de plorar que això és de mariques.
A la fi havia entès de què anava la cosa. Allà dins tothom tenia una doble vida i la disciplina era només un recurs per guardar les formes.
Amb el temps, un cop recuperat el seny, descobriria l’amistat, guanyaria una família d’adopció, construiria complicitats i afectes perdurables que, malgrat tot, mai han compensat aquella part de la meva vida que hem va ser robada.
Els germans, dels qui em vaig perdre bona part de la infància i l’adolescència i de poc que no els perdo a ells.
La mare de la infantesa, amb la que em sabia tan unit i que m’havia fet una putada així de grossa.
El pare de la infantesa a qui, curiosament, no culpabilitzava de l’internament, però a qui ja no vaig retrobar mai més.
Avui és dimarts. Compliré el ritual de trucar a la mare. Parlarem dels néts, del temps i de política. Escoltaré el seu monòleg amb indulgència. Portem quaranta anys així. Un cop per setmana. En tot aquest temps però, mai, mai, hem parlat de les sopes de sapos. Ens faríem mal.
En aquest escrit anònim que vaig trobar surant al gran oceà d'internet, dins el blog - Seria molt injust..-, hi havia un parell d'indicis: sopes i pots de cola-cao, que em van fer sospitar sobre el nom de l'internat al que es referia l'autor, però el que no em casava era la fotografia que l'encapçalava.

No em podia quedar amb el dubte.  Així, que li deixo el següent comentari:

" He quedat gratament sorprès pel títol que encapçala l’escrit ( Sopes de sapos) i per la fotografia que l’acompanya. He quedat sorprès perquè el relat m’ha transportat a la meva infantesa en l’internat d’un seminari. Sopes de sapos era, exactament, el que teníem per esmorzar i pots de cola-cao per fer-les desaparèixer,.Quina casualitat !!............."


La resposta i el nom del seu autor no es van fer esperar :

Cap casualitat, company. Després de descobrir el vostre blog (quina passada! m’ha fet reviure tantes coses… tot i que jo no pertanyo a la mateixa promoció) està clar que parlem del mateix lloc. Que cadascú va viure i recorda a la seva manera. Per mi, els dos primers anys van ser molt durs, I així ho he intentat reflectir. És la meva veritat. que diria en Carles Capdevila, l’autèntic culpable d’embrancar-nos a tots i totes els que publiquem en aquest blog en un taller per ‘”escriure la veritat”. Hi ha testimonis molt valents aquí, i molt ben escrits.
Gràcies pel teu comentari i per fer-me descobrir el vostre blog.

Benjamí MOLINÉ


Ah, i la foto? -En Benjamí em confirma que  la va baixar d'internet i, evidentment, no té res a veure amb els dormitoris del Seminari de la Seu. Mira que al nostre blog n'hi ha !

Aquesta casualitat m'han servit per aconseguir el que jo, llargament i infructuosament, perseguia : que algun supervivent d'aquells dies em parlés dels últims temps del "nostre" Seminari.
Volia acabar d'arrodonir "la història" de la Casa, des d'aquell "paleolític" negre i fosc - literal- dels seus orígens, fins a la claror final de les finestres i portes obertes.

I així és, com en Benjamí  MOLINÉ ens ha fet arribar aquest interessant escrit, amb el consentiment i  el preceptiu "nihil obstat" de les eminències del seu  curs, i que jo m'he atrevit a subtitular com " Els últims del Seminari de la Seu".

Per posar-vos en antecedents cronològics diré que  els companys del relat varen ingressar al Seminari els anys 1963 i 1964.  A primers de setembre de 1968 traspassaren al Seminari Major on els acollí el seu nou tutor, Constanti SOTELO, alias TITO.

En aquestes aules de Sant Tomàs, a mitjans de juny de 1971,  acabaran els seus estudis, desprès d'haver superat el cinquè i sisè curs del batxillerat i el Preuniversitari.
Convalidats oficialment els coneixements i superades les Proves de Maduresa a la Universitat de Barcelona ja estaven preparats per fer el gran salt a Sant Cugat, a la Facultat de Teologia.

Però vet aquí, que feren una passa massa llarga i, aquells deu supervivents, foren a aterrar dins una immensa Torrassa de lloguer, al barri de Sarrià i ciutat de Barcelona.

Allí, s'oblidaran dels seus estudis eclesiàstics i continuaran la seva formació, en diferents disciplines, a la Universitat de Barcelona.




VENTS DE CANVI

Els Últims del Seminari de la Seu


Després de superar la duresa dels primers anys feta d’enyorança, fred i sopes fastigoses, i completat satisfactòriament el procés d’adaptació al medi convertits en una colla de preadolescents carregats d’hormones que de vegades ens comportàvem com una autèntica banda de brètols, va arribar el pas al seminari major amb totes les expectatives que comportava: habitació individual, un xic de privacitat, sentir-te gran.

De ser els grans dels petits passàvem a ser els petits dels grans.

I sí, el canvi va respondre a les expectatives fins a uns nivells que ningú de nosaltres hauria pogut sospitar.
D’entrada, el primer dia de setembre ens va rebre un tutor jove, alegre, dinàmic, obert al diàleg i molt valent, com va demostrar al llarg dels anys que, com a carta de presentació, ens va etzibar:

 - Al matí quan toqui el timbre per llevar-nos jo no penso pas anar darrere de la gent, habitació per habitació, per veure qui s’aixeca i qui no. Sigueu responsables de les vostres obligacions. 
- A partir de demà la misa diària és voluntària. 
- Al final del passadís, com sabeu, hi ha el meu despatx, que és casa vostra; sempre hi trobareu la porta oberta.    
   
Foto: ARXIU GASSET Primari del 1963: un assaig de la “Coral Jove”.- “Tofol”, Benjamí Moliné, Josep Pampols, Marià Gasset, Guillem Fierro, Martorell, Josep Binefa, Constantí Sotelo (Tito), Josep Vila, ? , Jordana, Puig , Pere Vendrell , Ventura Armengol. Aguantant el banderí de la Coral Jove la Dolors Payàs.

Aquesta declaració d’intencions ens va deixar força descol·locats venint com veníem d’anys de disciplina estricta on les coses no s’acostumaven a consensuar. 

I així van començar tres anys que ho van canviar tot. A tots nivells.


El despatx de’n Tito, el nostre tutor, es va convertir en el punt de trobada, l’àgora de discussió, el cau dels contubernis, el club de la botifarra, el racó de la música, la finestra oberta al món.

Allà vàrem començar a fullejar El Correo Catalán i intentàvem sintonitzar la ràdio Pirenaica per escoltar notícies del maig francès, de la primavera de Praga, o del procés de Burgos. Vàrem descobrir Serrat, i Raimon, i el Grup de Folk, i Bob Dylan i la Joan Baez, i en Peter Sellers, i Brassens, i vàrem aprendre a tocar la guitarra de manera més o menys autodidacta per poder cantar-los.

Vàrem saber que el Vietnam era una guerra colonialista, que calia treballar la cultura de la pau, que el moviment hippie era la punta de llança d’una revolució contracultural pacífica que, intuïem, ens havia de portar a la llibertat i, de passada, a la diversió amb tot allò de l’amor lliure, fés l’amor i no la guerra, la comuna com a model social, treballar (el mínim) per viure i no viure per treballar i aquell posat indolent que dónen els efluvis de la maria.

Estàvem pendents de tots els estímuls que ens venien de fora, de més enllà dels murs físics i mentals que ens envoltaven.
I discutíem fins a altes hores de la nit davant d’un xupito de conyac i d’algun cigarret “clandestí” baixats d’Andorra sobre política, sobre futbol, sobre la vida, sobre nosaltres mateixos. Perquè, de broma en broma, en Tito ens va anar posant a cadascú de nosaltres davant el mirall del nostre futur immediat. Qui sóc, quines opinions tinc sobre la vida, què vull ser, què vull fer, d’acord o malgrat el que s’espera de mi des de la família i des de la institució que m’està educant.  

De la mà d’en Tito i dels nous vents que corrien pel món, la música, sempre present al seminari, es va convertir en el fil conductor del procés de canvi. Amb el vist-i-plau de mossèn Vives, aquell homenet savi de cos de vidre i salut fràgil, organista de la catedral i obert de mires, que en sabia un munt de música, i que va fer un esforç per entendre els nous corrents i ajudar-nos amb els seus arranjaments.  

A les classes de música es va introduir el mètode del pare Irineu Segarra, monjo montserratí, amb el suport de la flauta dolça valorada i odiada per parts iguals per generacions fins als entrants del S.XXI. El venerable mètode LAZ quedava per primera vegada arraconat.

Vàrem crear la Coral Jove, que barrejava per primera vegada nois (del seminari) i noies (de les monges de  l’Estonac). Venint com veníem de la Schola Cantorum d’anys anteriors, dirigida per mossén Cagigós, on tot érem homes i les veus blanques d’escolanets, el canvi resultava radical, també pel que feia al repertori.
Foto: ARXIU GASSET Primari del 1963: Fotografia de la Coral Jove en un aplec de corals.
Coral Jove
 Ens trobàvem a l’internat de les noies, al vespre, per fer els assajos. Vàrem fer concerts, vam participar en alguns aplecs i, fins i tot, vàrem reforçar l’orfeó Sant OT de la Seu, que dirigia mossèn Cagigós en el primer festival Brudieu (1969) celebrat a la catedral. Amb la corresponent emprenyada, per cert, de dos venerables solistes del cor, que van encaixar molt malament que, justament davant d’una efemèride com aquella, el director els “robés” uns “solos” que consideraven seus per oferir-los a uns jovenets com en Sanmartí i en Profitós, que tenien unes veus increïbles i una formació musical molt més sòlida. 

Vàrem començar les Misses de Joventut, en català i de cara a la comunitat, on cantàvem les cançons amb acompanyament de les guitarres. Cançons espigolades dels moviments de protesta, del pacifisme nordamericà, dels espirituals negres, que avui anomenem Gospel i s’ha posat tan de moda; cançons que reivindicaven valors, participació democràtica, llibertat, justícia, cooperació. Tenien un gran èxit i van aconseguir omplir les esglésies de joves, nois i noies.

En la mateixa línia, es van promoure els cinefòrums, que vivíem amb motivació en part per l’interès de les pel·lícules i els debats que platejaven i, en part, perquè en sortir ens permetien fer una visita furtiva al bar de moda del costat on alguns hi vàrem prendre el primer cubalibre.

I vàrem crear el Festival Jove de la Cançó, obert també a tothom, que celebràvem al teatre del seminari. Ens preocupàvem fins i tot d’anar a cercar esponsors! I fèiem intents matussers d’il·luminació psicodèlica i de sonorització potent. L’èxit va transcendir les fronteres de l’Urgellet i les cròniques parlen, per exemple, de la presència d’un vocalista d’Oliana que va versionar, destrossant literalment i a consciència “La Casa del Sol Ixent”.
El primer festival el va guanyar una noia, companya de la Coral Jove, de qui la meitat de tenors i baixos estàvem mig enamorats.

Noies cantant a l’escenari, noies presentant el festival, o fent de mare de Déu als Pastorets, noies a la coral, noies pels passadissos del seminari! Els fonaments de l’Escorial de la Seu s’estremien!

Fins i tot les monges de la cuina, a qui jo no recordava haver vist mai la cara sempre amagades darrere el torn del menjador, van demanar a en Tito si algú els podia ensenyar a tocar la guitarra per posar-se al dia en les seves celebracions. I així va ser com durant un temps, a una hora pactada, jo entrava en territori prohibit armat amb la guitarra per donar classes a una monja molt tímida que no devia tenir gaire més anys que jo mateix.

Vàrem agafar les regnes del teatre, vàrem produir els nostres Pastorets, retallavem calderes, pintàvem decorats i, fins i tot, vàrem produir alguna obra policíaca que vàrem portar de bolos a Artesa de Segre.

Foto: ARXIU GASSET Primari del 1963: Al centre educatiu La Salle de la Seu d’Urgell. Campionat de Bàsquet.-  Marià Gasset, Ignasi Soler, Constantí Sotelo (Tito), Domènec Salvia, Ventura Armengol, Antonio Velasco, Josep Vila, Benjamí Moliné, Josep Mª Badia, Pere Vendrell, ? , Guillem Fierro i Canut.Al llarg d’aquells anys, entre el grup de teatre, la coral jove, el grup de folk Tres + Un, i l’equip de bàsquet, ens vàrem passejar una mica per tota la província, des de Puigcerdà fins a Lleida, des d’Andorra fins a Balaguer, i des de Tremp fins Artesa de Segre. En busos la majoria de vegades, o entaforats en el Siscents d’en Tito, cinc homenots i dues guitarres.

Mentre tant, en Josep Vila, hiperactiu l’home i fotògraf de fortuna, a més de participar en totes les mogudes, no donava a l’abast en el seu laboratori de fotografia documentant els esdeveniments.

I alguns dissabtes al matí encara ens quedava temps per tancar-nos a la bilioteca monacal on rebíem classes extraoficials de català i sobre la nostra identitat com a país.
Foto: ARXIU GASSET Primari del 1963: : Travessa de dos dies per la Serra del Cadí.-  Anselm la Pedra , Manel Carbí, Josep Binefa, Marià Gasset, Josep Pampols, Ventura Armengol, Josep Mª Badia, Pere Vendrell, Roman Quintana, Rafel Martín, Josep Vila, Ignasi Soler i Constantí Sotelo (Tito).I  per construir ponts al rierol de La Bastida, o cabanes al pla de Les Forques com a bons minyons escoltes; fer travesses per la muntanya i, a estones perdudes, estudiar una mica. 
   
Malgrat aquesta hiperactivitat sempre quedava temps per perpetrar algunes bretolades, és clar, que eren molts anys de pràctica per abandonar els costums de la nit al dia.
Alguna incursió nocturna al rebost laberíntic de sota la cuina, capses de sabates penjant d’una corda que pujaven i baixaven per la façana carregades de productes de l’hort amb l’agreujant de nocturnitat en una iniciativa precursora de consum de productes frescos de proximitat.

O l’altíssim nivell que vàrem assolir com a col·lectiu en un concurs de dibuix de participació obligatòria, que ens venia molt a contrapel. I tot gràcies a la Hollywood, un projector de cossos opacs amb el que vàrem aconseguir unes perspectives i unes proporcions de cum laude. Una història reixida de falsificació massiva.
El professor, un home extremadament baixet, secretari de l’ajuntament, no cabia en pells i rebia felicitacions de tothom. I d’algunes d’elles era incapaç de captar-ne la ironia. Es mirava tan el melic que no se n’adonava que allò que tenia a tres pams de nas no podia ser cert. No hi havia cap perspectiva dolenta. Tots els treballs amb el mateix format tamany cartolina, que així es podia copiar millor la projecció.     

Un esdeveniment paradigmàtic dels dos corrents socials que s’anaven contraposant en aquells temps fou la presa de possessió del bisbe Martí Alanis.

A la catedral, amb les tres portalades obertes, molta llum, molt d’encens, esperaven les forces vives de la Seu, “dignísimas autoridades civiles y militares”, ocupant els bancs preferents i assajant genuflexions, frases convencionals i somriures falsos; fora, formava una companyia militar del Arapiles 63 amb la seva banda per retre els honors al nouvingut.
Ple de gent per tot arreu. Expectació.
Mentre, els joves l’esperaríem dins el claustre de palau, asseguts en unes escales tocant les guitarres. Ja va ser fort que els seminaristes no estéssim dins la catedral perfectament uniformats seguint el protocol.

El cas és que mossèn Martí va arribar amb el seu Siscents i va quedar astorat de la rebuda oficial que l’esperava.
El protocol prescribia que abans d’entrar a la catedral havia de passar revista a la tropa. L’home, sense predre les formes, s’hi va negar en rodó.

Aquesta actitud va fer arrufar el nas a més d’un i va fer saltar les alarmes. Un bisbe progre… És clar, venint de l’Iglesias Navarri, capellà castrense condecorat per l’exèrcit i que en els pontificals es passejava amb una cua de quatre metres, allò era molt fort.

Al cap d’uns dies vàrem tenir l’oportunitat de xerrar amb ell en una visita gens protocolària que ens va fer al seminari. Mossèn Mas, profe de llatí, es va currar un breu discurs de benvinguda en vers i en llatí (!) que l’amic Pàmpols es va haver d’aprendre de memòria per recitar-li al bisbe.
En Tito ens va obligar a signar un pacte de no agressió perquè cada vegada que en Josep recitava ens partíem la caixa de riure. Finalment, la cosa va anar bé. El bisbe també va saber guardar les formes i ponderar convenientment les virtuts de la peça literària del professor emèrit.  

Foto: ARXIU GASSET Primari del 1963: Viatge a França (Taize). Setmana Santa del 1970
Taizé. Setmana Santa de 1970
La cloenda a aquells anys de canvi va ser  el primer viatge a la comunitat ecumènica de Taizé, que vam finançar anant a convèncer, amb tota la barra, el representant del copríncep francès d’Andorra amb el nostre francès macarrònic i les instruccions oportunes de mossèn Cerdà.
A l’alt representant del president de la república francesa li vàrem caure en gràcia, o potser volia quedar bé amb el copríncep espanyol, mossèn Martí Alanis, recentment incorporat a la mitra. El cas és que, molt generosament, va afluixar la mosca. 

En definitiva, vàrem tenir el privilegi de viure des de dins una època de canvis radicals a l’església, fruit de la tramuntanada del Concili Vaticà II.
Capellans joves que van creure en la radicalitat del missatge i van mantenir un pols ferm amb la jerarquia. Obrers, que posaven en crisi el celibat obligatori i demanaven de viure com el poble, promotors de la nova pedagogia i de la coeducació, de la llibertat personal, de les comunitats de base, de l’església com a assemblea oberta, democràtica i participativa, convençuts que la fe ha d’anar acompanyada del compromís social com a motor de canvi.

No se’n van acabar de sortir (molts d’ells van penjar els hàbits), però van sacsejar el sistema i van esdevenir un revulsiu que va canviar per sempre moltes coses. 

I això en un context general que donava lloc a llatinoamèrica a la Teologia de l’alliberament amb els Casaldàliga, Camilo Torres, Ernesto Cardenal, Oscar Romero, Laonardo Boff, Jon Sobrino, Ignacio Ellacuria i tants d’altres que van pagar amb la vida el seu compromís amb els humils.

Qui sap si mossèn Ferrer, aquell capellà atípic i desprès que regalava la Vespino, o la bici a qui les necessitava, i alguns altres que el precediren  van decidir marxar a les Amèriques per contribuir-hi. 
    
I en el context social, l’adequació a uns nous temps signava la fi del colonialisme, el naixement de la cultura de la pau, de la llibertat d’expressió a tots nivells, de la presa de la universitat per part dels fills dels obrers, del principi del final de la Una, Grande i Libre, i de la Caputxinada.
Un temps per a la utopia.

I nosaltres, als nostres 15, 16, 17 i 18 anys, vivíem amb intensitat el moment i intuíem només la transcendència del moment històric que estàvem vivint. És després, amb els anys, que un és capaç de llegir i interpretar el passat i donar a cada cosa el valor real que va tenir en el context de transformació social i en el personal. 
  
Tornant a La Seu, el preu que se’n va pagar va ser alt per a algunes persones. El nostre tutor i la tutora de les noies van sofrir pressions, incomprensions i difamacions. Es va intentar destruir la persona per neutralitzar i menystenir la seva tasca.


En tot cas, com deia, després d’aquells anys, res va tornar a ser de la mateixa manera; el mite de la caverna havia saltat pels aires.
Tots plegats ens començàvem a atrevir a pensar per nosaltres mateixos i a interpretar la realitat amb els nostres propis ulls.